El Poder de la Verdad

Este domingo en la noche es 27 de Nisán. Es el día dentro de calendario hebreo en que el pueblo judío alrededor del mundo recuerda el Yom HaShoah. El día del holocausto nos trae de regreso las memorias de todas las atrocidades que seres pretendiendo ser la raza perfecta, hicieron contra los de su misma especie. En Israel, a eso de las 10:00 am se detiene el país por completo durante dos minutos mientras suenan las sirenas. Los conductores detienen sus carros, los peatones se paran en seco solo para recordar.

Siempre resulta impactante escuchar las historias de los hermosos viejos que tuvieron la dicha de sobrevivir a tan cruel episodio histórico. Muchos de los que aún viven eran jóvenes o niños en aquel entonces, pero en sus memorias quedó la imborrable huella que deja la muerte cuando se presenta de frente y altanera ante los ojos, cara a cara.

Es un día que nos advierte que no podemos permitir que en las futuras generaciones se repitan atrocidades como las que el régimen nazi ejecutó contra otros seres humanos, acusándolos de escorias de la humanidad y que la mejor solución a la “cuestión judía” era la aniquilación.

Pero nos preguntamos muchas veces ¿Por qué ocurrió todo esto? ¿Por qué Di-s no evitó tal acto de masacre como nunca ha ocurrido en la historia? Hay cosas que quedarán sin respuestas. De lo que si estoy convencido es que mas de 6.000.000 (seis millones) dieron su sangre para darle vida al Valle de los Huesos Secos, para hacer florecer desiertos y para reavivar la llama del regreso a Zion, a la Tierra prometida a nuestros padres, Eretz Israel.

Gracias a Di-s en esos días la conciencia de humanidad se creció en unos pocos que fueron capaces de arriesgar sus vidas para salvar las de otros que eran catalogados de enemigos del régimen nazi, solo por ser de origen judío. Si nos detenemos para escuchar las razones por las cuales muchos de ellos decidieron violar la ley para hacer “lo correcto” encontraremos que el poder de la verdad les mantuvo la conciencia activa. En algunos casos estos justos entre las naciones, como se les denominó posteriormente, escucharon en algún momento de sus vidas que Di-s amaba al pueblo judío. Otros simplemente escudriñaban Las Escrituras y entendían que el pueblo judío, era el pueblo escogido de Di-s. Otros entendían que bendecir al pueblo judío representaba recibir una bendición directa de Di-s, como fue prometido a nuestro padre Abraham: “… bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré”. Iban contra la corriente. Mientras la sociedad acusaba al pueblo judío de todos los males de la historia, “de matar a dios”, de comer niños, de hijos de satán, de beber sangre, de malditos, de brujos, y cualquier otra acusación absurda. Ellos dejaron que la verdad inundara sus vidas hasta el punto de arriesgarla e incluso hasta la muerte. Todos ellos dijeron luego de todas estos sucesos que si toda esta historia se repitiese (Di-s no lo permita) lo hubieran hecho de nuevo. Algunos de ellos se convirtieron en personalidades históricas y sus vidas han sido debidamente honradas y recordadas.

Muchas personas hoy en día no saben lo que ocurrió entre 1933 hasta 1945 en Alemania. No tienen idea que hubo una masacre donde fueron ejecutados 6 millones de judíos, cientos de miles de gitanos, miles personas discapacitadas, homosexuales, testigos de jehova, polacos, entre otros. Peor aún, ya quedan pocos sobrevivientes del holocausto que guardan memoria viva del sufrimiento.

Miles de ellos no saben que las ocurrencias de un solo hombre y su verbo encendido provocaron la muerte de millones de sus propios conciudadanos.

Por otro lado el resurgimiento del antisemitismo ha levantado a los “revisionistas” que en pleno siglo XXI pretenden reescribir la historia con falsas y descaradas declaraciones afirmando que el holocausto no existió. Lamentablemente esa tesis está creciendo entre nosotros por las posiciones de líderes políticos con respecto al Estado de Israel, y un pueblo que perece por falta de conocimiento, que no sabe lo que es siquiera cultura general sirve de caldo de cultivo para estas terribles ideas.

Lastimosamente muchísimos cristianos (católicos y protestantes) en Latinoamérica han decidido ocultar sus ojos de la luz de la verdad y escuchar las premisas de esta nueva ola antisemita que comienza a crecer desde esta zona del mundo, como ocurrió también en aquellos días. Pero los que conocemos la verdad tenemos el deber de esparcirla entre los que, a diez años de la llegada de un nuevo siglo desconocen lo que ocurrió en la Alemania Nacional Socialista.

Lo mas triste del asunto es que patrones de la historia se repiten constantemente. Líderes que creen ser los mesías de sus pueblos, los que purificarían sus razas, que construirían las grandes y eternas revoluciones, los que harán nacer al “hombre nuevo” y demás pensamientos absurdos, no hacen mas que adormecer a sus pueblos y acostumbrarlos al autoritarismo.

Creo que es tiempo de que tengamos los ojos bien abiertos. Confiar el Di-s, pero actuar con conciencia, inteligencia y sagacidad.

Una frase que leí en el comunicado de la UMJC, por parte de David Friedman sobre el recuerdo del Yom HaShoah me dejó reflexionando, y dice lo siguiente:

“Cuando Di-s te de la oportunidad de alzar tu voz y decir la verdad sobre la relación de Di-s con su pueblo Israel, por favor hazlo. Tal vez tus palabras salvarán vidas también”.

El Comunicado completo se encuentra aquí.

Espero que tu seas de aquellos que se levanten a pregonar la verdad cuando sea necesario, seas judío o cristiano. Nunca dejes que tu corazón calle. NUNCA JAMAS.

Still quiet here.sas

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